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El Azote de Dios es el primer escenario de la campaña de Atila el Huno en Age of Empires II: The Conquerors. El hermano de Atila, Bleda, traiciona a su hermano, mientras estaban de cacería. Atila debe matar a Bleda, permitir que el jabalí haga lo mismo, o escapar de la base de los Hunos y comenzar su propia ciudad desde cero. Para ganar, debes derrotar a cualquiera de los dos oponentes: escitas (verde), persas (rojo) y el Imperio Romano de Occidente (azul). Los escitas formará una alianza con Atila si liberas a su príncipe desde el campamento romano y luego entregas 10 caballos.

"Aquella cabeza clavada sobre una pica parecía un trofeo demasiado macabro para exhibirse en la capilla de Châlons, pero aún así necesité semanas para atreverme a preguntar al padre Armand por qué la conservaba. El anciano sacerdote permaneció largo tiempo en silencio, mirando por la ventana, hasta que por fin respondió: "Yo estuve allí, en la batalla de los Campos Cataláunicos... luchando junto a Aecio y Teodorico el Godo". Sabía que décadas atrás, aquí se había librado una batalla. De vez en cuando, los campesinos siguen dejando al descubierto con el arado esqueletos y escudos rotos. "¿Contra quién fue, padre?" Le pregunté. "¿Contra quién luchasteis?" Se volvió hacia mí y me dejó paralizado con su mirada de anciano. "Contra Atila, el rey de los hunos", contestó. Después, me contó la historia. Los hunos surgieron de la nada en el siglo V, ansiosos por apoderarse de un Imperio Romano debilitado por la corrupción interna y por la expansión de otras tribus bárbaras. Fueron los hunos los que expulsaron de aquí a muchos de los bárbaros que les habían precedido. Eran unos aterradores guerreros procedentes de las estepas de Asia, con el cuerpo desfigurado por las cicatrices de heridas rituales y las piernas deformadas por pasarse casi toda la vida entera a lomos de su caballo. Pero a pesar de su temible aspecto, no se habrían diferenciado mucho de otros invasores de no haber sido por su jefe, Atila, quien se dio a sí mismo el sobrenombre de El Azote de Dios. Dirigidos por Atila y su hermano Bleda, los hunos no se limitaron a invadir Escitia y Persia... ¡Las devastaron!"

Jugadores

Aliados

Enemigos

Estrategia

Hay muchos métodos para matar a Bleda. Cada uno obtiene diferentes beneficios:

Atacar directamente a Bleda

Bleda llevará a Atila fuera del bosque con el fin de atraer y matar al Jabalí de Hierro. En este punto es mejor cambiar la diplomacia contra Bleda y empezar a atacarlo con Atila. Estadísticamente, es superior a Bleda y puede matarlo. Después de su muerte, regresa al campamento y quedate cerca del grupo más grande de Tarcanos a la derecha. Pronto, un grupo de arqueros leales a Bleda, lo acusarán de matarlo injustamente. El Comandante Huno (el mas fuerte de los Tarcanos) los acusará de conspirar contra Atila. Luego, se armara una batalla campal. El grupo más grande de Tarcanos se unirá a Attila, mientras que los pocos a la izquierda permanecen bajo el control de Bleda. Acaba con los Arqueros. Tan pronto como todos los arqueros sean asesinados, los hunos restantes se unirán a Atila.

Que Bleda muera en un "accidente"

Otra manera es tener a Atila, atrayendo al Jabalí de Hierro y Bleda lo seguirá y lo atacará con él. Cuando el jabalí es atraído hacia fuera, aleja a Atila de el. Bleda lo llamará "cobarde" y se enfrentará al jabalí solo. Debido a que el jabalí es fuerte con una gran cantidad de puntos de resistencia matará a Bleda. Después de su muerte, regresa al campamento y verás que ocurrira lo mismo, mencionado anteriormente, hasta que el campamento sea tuyo.

Huir del campamento Huno

Si Atila decide mantenerse cerca de los Tarcanos por un tiempo, los Tarcanos exigirán seguir a Atila. Después de un tiempo, unos pocos se unirán a él. Le dirán que vayan con sus familias al otro lado del río. Lleva a Atila y los Tarcanos a un puente hacia el suroeste. Eventualmente Bleda lo rechazará y cambiara la postura a enemigo. Llegando al puente te encontraras con un grupo de Aldeanos. Ellos se unirán a ti y te darán recursos iniciales. Prepárate rápidamente, ya que Bleda pronto llevará a sus Tarcanos a atacar el campamento. Debido a un error, matar a Bleda solo no será suficiente. También hay otro Tarcano que tiene que ser matado para que todos los hunos de Bleda se unan a Atila. Cuando se hace, Atila se convertirá en gobernante de los hunos.

El ataque al Imperio Romano de Occidente

Comienza inmediatamente a avanzar a la Edad Feudal y usa tus tres aldeanos para comenzar a recoger los alimentos. Con los Tarcanos restantes, ve a atacar el Imperio Romano Occidental antes de que se conviertan en una verdadera amenaza. Los Tarcanos deberían idealmente ser capaces de deshacerse de sus Milicias, Hombre de armas y Arqueros. Destruye sus torres y demás edificios militares. Utiliza un Tarcano para liberar a los aldeanos y el príncipe escita (representado por una Caballería de Exploración). Una vez que los romanos pierdan todos sus edificios, se retirarán.

Alianza con los Escitas

Una vez que el príncipe de Escitia alcance su aldea, ellos invitarán a Atila para discutir una posible alianza. Estacióna a Atila en la zona marcada. Los escitas pedirán 10 caballos, a cambio de un ejército de Mangudais. Si Atila establece una postura diplomática con ellos a enemigo, harán lo mismo, así que ten cuidado.

El ataque a los Persas

Tienes la opción de derrotar a los escitas, pero los persas son la opción más sensata. Reune a tantos arqueros de caballería como sea posible. Construye un Castillo en el límite sur del dominio huno (cerca de las aguas poco profundas que conectan a los persas) para atraer a los galeones persas, Caballeros y catapultas. Construye un Muelle y construye entre 8 y 10 Brulotes para atacar a los Galeones Persas. Inevitablemente, los escitas comenzarán a atacar a los persas también. Debido a un error diplomático, los persas no tomarán represalias contra los escitas, reduciendo significativamente su número. Utiliza algunos Arietes para romper las puertas persas, torres, castillo y su Centro Urbano. Una vez que los persas pierdan a todos sus aldeanos, se retirarán y ganarás el escenario.

"Le pedí al padre Armand que me contara algo más acerca del legendario Atila, a quien las historias describen siempre más como un monstruo que como un hombre. "Era un hombre", respondió el sacerdote, "pero ni su aspecto era como el de los romanos, ni veneraba al dios romano. Ésa fue la causa de todo lo que sucedió después." El padre Armand se estremeció entonces, como sobrecogido por la brisa helada que entraba por las ventanas abiertas de la capilla. "Entre los bárbaros, el trono no se obtenía ni por derecho divino ni por dinastía, sino por ser el más fuerte. Atila lo era entre los hunos, y afianzó su posición cuando blandió una vieja espada oxidada, que dijo era la de Marte, el antiguo dios romano de la guerra. Atila tenía la costumbre de hacer girar sus ojos fieramente, como si deseara disfrutar del terror que inspiraba..." Tenía carisma sobre los demás, así que muchos eligieron unirse a él. Muchos extranjeros se unieron a su consejo, como escitas, borgoñones y godos. El más importante de estos fue el hijo de una eminente familia romana, que fue enviado como rehén para afianzar la paz entre romanos y hunos. El muchacho se llamaba Flavio Aecio, nombre que no debemos olvidar."

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